
El Arte de las Cosas es la unidad de desarrollo de producto e incubación de cooperativas y unidades de negocio del Grupo Cooperativo de las Indias. Desarrolla ideas de negocio e innovaciones tecnológicas para convertirlas en nuevas empresas y productos tanto para el grupo como para clientes externos.
El objetivo de esta cooperativa es convertir la innovación generada por el grupo en nuevos productos y empresas. En este momento, «El Arte» trabaja en la puesta en marcha de la primera Incubadora de Compañías Comunitarias, pero nuestra trayectoria es mucho más larga:
- En 2013 tras un año de incubación hemos lanzando Enkidu, una cooperativa centrada en el diseño y desarrollo de software libre descentralizado y distribuido.
- Durante dos años incubamos integralmente lo que hoy es Fondaki-SIP-ner, el primer servicio de inteligencia pública de Europa, integrada en el grupo ner.
- Apoyamos de forma gratuita a grupos de emprendedores cooperativos en su proceso de incubación vayamos a invertir o no y quieran o no integrarse después en nuestro grupo. Es el caso de proyectos como El Ombú en Montevideo.
- Como parte de nuestro desarrollo de nuevos modelos de negocio, editamos, publicamos y distribuimos en papel los libros que, bajo dominio público, selecciona y pone en libre descarga la «Biblioteca de las Indias». Desde 2010 hemos impreso y distribuido más de una docena de títulos en España, Chile y Uruguay.
En 2007 creamos feevy.com, el primer servicio de blogroll y portales dinámicos de contenidos. Desarrollado como sofware libre, nuestra plataforma contó pronto con más de 60.000 blogs federados y fue vendida en 2009 a «Blue Indigo SA».- Desde 2004 a 2011 ayudamos a Infocaja a adaptar los cajeros automáticos a la lengua árabe, incorporando nuevas opciones y productos para la nueva población inmigrante.
- En 2003, desarrollamos en asociación con Movistar las primeras «novelas para móviles». Fue el primer modelo de negocio del libro electrónico en Europa.
No todo lo que desarrollamos puede acabar generando una dinámica autónoma, bien porque no encontremos emprendedores o clientes dispuestos a afrontar su puesta en marcha para la escala que precisan, bien porque nuestros recursos en un momento dado no tengan el alcance suficiente como para incubarlos. Ese ha sido el caso, por ejemplo, de:
La «Magnífica», una cerveza artesanal y ecológica de receta bajo dominio público, creada originalmente en Madrid en 2010, donde fue la primera cerveza artesana. Las «fiestas de la cerveza» que organizamos entonces para celebrar nuestras producciones, abrieron el «boom» de la cervecería natural y de pequeña escala en la ciudad. El objetivo era desarrollar recetas personalizadas en talleres para chefs de primera línea que luego distribuyeran sus bebidas «con firma» en sus propios restaurantes. Sin embargo, no encontramos emprendedores decididos a dedicarse a dirigir a tiempo completo un negocio de pequeña escada de estas características ni en Madrid ni en Montevideo.
«Sabor e Arte», un nuevo tipo de negocio que estudianos en 2010 y 2011, basado en la proximidad y orientado a la comunidad de cercanía. Realizamos el estudio de viabilidad con el objetivo de fundar una cooperativa de consumo que uniera a productores y consumidores en una misma empresa. Los consumidores tendrían posibilidad de modificar sus «cestas» en un interfaz virtual y además de tener acceso a una línea completa de alimentos (frutas, hortalizas, carnes, chacinas, especias…) establecerían contacto directo con los productores, sumando a la oferta gastronómica de calidad oportunidades de turismo rural en los mismos establecimientos productivos. Así, eliminábamos el concepto pasivo, propio de un escenario, de los alojamientos. Cada periodo vacacional se convertía en una oportunidad de conocer la evolución de la producción y participar en la resolución de problemas productivos desde una relación de asociación entre productores y consumidores. Tras un año mapeando de productores, los imperativos de nuestra forma de vida transnacional nos impidieron asumir la responsabilidad de la atención constante que la logística exigía, dado que la escala de distribución y costes no justificaba la contratación de terceros.
En 2008 exploramos modelos de moda «spime», trazable y con historia propia que, mediante sistemas de posicionamiento colaborativo, publicarían su «trayectoria» en un sistema de microblogging propio, con el objetivo de valorar su reciclaje y crear redes de contactos entre los clientes que las habían comprado. Tras abrir una tienda en Madrid en 2009 y lanzar una colección piloto, las expectativas de beneficio no justificaron su mantenimiento después de que la quiebra de varios proveedores obligara a rediseñar de nuevo la cadena logística.